La historia más extendida sobre la conmemoración del 8 de
marzo hace referencia a los hechos que sucedieron en esa fecha del año 1908,
donde murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton
de Nueva York en un incendio provocado por las bombas incendiarías que les
lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por
los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían.
Si la máquina del tiempo existiera, podríamos ver a Celia o
a Elisa, junto con sus compañeras de fábrica, caminando por las calles de Nueva
York a fines del invierno de 1857. Era una época en la que cada vez más mujeres
se incorporaban a la producción, especialmente en la rama textil, donde eran
mayoría absoluta.