Cada día nos enfrentamos a una innumerable cantidad de rutinas adquiridas a lo largo de nuestra vida. Despertarnos a determinada hora, cepillarnos los dientes, conducir una ruta o tomar el mismo camino hacia el trabajo, son tareas que se convierten en automáticas al ser repetidas constantemente y de esta manera nuestro cerebro evita una sobrecarga de energía.Algunas costumbres que contribuyen a mantenernos sanos son: alimentarnos adecuadamente, practicar algún deporte o meditar. En cambio, la mala alimentación, la sobre ingesta de dulces o sustancias nocivas, pueden poner en riesgo nuestro bienestar.















